Si hay un adaptógeno asociado a la energía y el rendimiento, ese es el Cordyceps. Su historia es tan llamativa como sus propiedades: durante siglos fue utilizado en el Tíbet por pastores que observaron cómo sus animales ganaban vitalidad al consumirlo en la montaña. Hoy, es uno de los adaptógenos más estudiados en el ámbito del rendimiento físico y la capacidad aeróbica. ¿Qué dice la ciencia y para qué sirve realmente?
¿Qué es el Cordyceps?
El Cordyceps (Cordyceps militaris) es un adaptógeno de origen fúngico con una larga historia de uso en la medicina tradicional china y tibetana. Sus compuestos activos más relevantes son la cordycepina (3'-desoxiadenosina), los polisacáridos (beta-glucanos) y los nucleósidos, todos relacionados con la producción de energía celular y la regulación del sistema inmune.
La cordycepina en particular es estructuralmente similar al adenosín trifosfato (ATP), la molécula que el cuerpo usa como moneda de energía, y los estudios sugieren que puede influir en la eficiencia con que las células producen y utilizan esa energía.
Cordyceps: para qué sirve según la ciencia
Energía y rendimiento físico
Este es el beneficio más estudiado del Cordyceps. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en el Journal of Alternative and Complementary Medicine (Chen et al., 2010) evaluó adultos mayores sanos durante 12 semanas y encontró mejoras significativas en el consumo máximo de oxígeno (VO₂ max) y en el umbral de fatiga en el grupo que tomó extracto de Cordyceps versus placebo.
Otro estudio en ciclistas entrenados (Hirsch et al., 2017) mostró mejoras en el VO₂ max y en el tiempo hasta el agotamiento tras tres semanas de suplementación. Los investigadores atribuyeron este efecto a una mejora en la eficiencia de la producción de ATP y en la utilización del oxígeno a nivel celular.
Cabe aclarar que los resultados en atletas de alto rendimiento son más modestos que en personas sedentarias o con niveles moderados de actividad física. El Cordyceps parece tener mayor impacto cuando hay mayor margen de mejora en la capacidad energética.
Reducción de la fatiga
Los polisacáridos del Cordyceps tienen efectos documentados sobre la fatiga. Estudios en animales mostraron reducciones en marcadores de fatiga muscular tras el ejercicio. En humanos, estudios con personas mayores y con fatiga crónica reportaron mejoras en los niveles de energía percibida y en la tolerancia al esfuerzo.
Soporte al sistema inmune
Como otros adaptógenos fúngicos, el Cordyceps contiene beta-glucanos con efectos inmunomoduladores. Estimula la actividad de células del sistema inmune y tiene propiedades antiinflamatorias documentadas en estudios in vitro y en animales. Los estudios en humanos sobre este punto son todavía limitados pero consistentes en la dirección del efecto.
Función renal y antioxidante
La medicina tradicional siempre utilizó el Cordyceps para apoyar la función renal. Investigaciones recientes sugieren efectos protectores sobre las células renales y propiedades antioxidantes relacionadas con la cordycepina. Sin embargo, los estudios en humanos sanos son todavía preliminares en este aspecto.
¿Para quién es el Cordyceps?
El Cordyceps es especialmente útil si:
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Tenés una rutina de ejercicio y querés mejorar tu resistencia o recuperarte mejor.
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Sentís fatiga o falta de energía persistente que no se resuelve solo con descanso.
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Buscás un adaptógeno con perfil más activo y energizante, a diferencia del Reishi (más calmante) o la Melena de León (más cognitivo).
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Combinás entrenamientos o actividad física con períodos de mucho estrés o trabajo.
Cómo tomar Cordyceps
En tintura
La dosis se calcula en base al peso corporal: la mitad de tu peso en kilogramos equivale a la cantidad de gotas diarias. Si pesás 60 kg, tomás 30 gotas; si pesás 70 kg, 35 gotas. Mezclá en agua, jugo natural o leche vegetal.
En cápsulas
1 a 2 cápsulas de 500 mg por día. Una por día es un buen punto de partida; podés evaluar subir a dos según tu respuesta.
En polvo
Sumalo a batidos pre o post entrenamiento, café o cualquier preparación que ya tengas en tu rutina.
¿Cuándo tomarlo? A la mañana o antes del entrenamiento. Por su perfil energizante, no se recomienda tomarlo a la noche, ya que puede interferir con el sueño.
Tiempo para ver resultados: los estudios reportan mejoras en energía y capacidad aeróbica a partir de las 2 a 4 semanas de uso sostenido. En rendimiento físico, algunos estudios mostraron cambios desde la tercera semana.
¿Con qué se puede combinar?
El Cordyceps se combina bien con la Melena de León cuando el objetivo es energía + foco: uno aporta la resistencia física, la otra la claridad mental. También funciona bien con el Reishi si buscás sostener el rendimiento durante el día y descansar bien durante la noche.
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Referencias científicas:
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Chen S, et al. Effect of Cs-4 (Cordyceps sinensis) on exercise performance in healthy older subjects: a double-blind, placebo-controlled trial. Journal of Alternative and Complementary Medicine. 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20804368/
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Hirsch KR, et al. Cordyceps militaris improves tolerance to high-intensity exercise after acute and chronic supplementation. Journal of Dietary Supplements. 2017. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26840804/
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Tuli HS, et al. Pharmacological and therapeutic potential of Cordyceps with special reference to Cordycepin. 3 Biotech. 2014. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28324427/
